jueves, 27 de septiembre de 2012

Eres esa canción que se repite en cada curva de la carretera

Miró un instante por el retrovisor lleno de polvo de aquel coche viejo que su padre le había regalado cuando, tras numerosos intentos, había logrado aprobar el carnet de conducir.
Por un momento, creyó que era el rey del mundo y que, con aquella chatarra, conseguiría hallar los límites del universo. Sin embargo, su vehículo no tenía la misma opinión que él y, cuando trató de acelerar por una de las carreteras menos transitadas...
Se caló. El joven, espetó una maldición entre dientes y bajó de aquel trasto, cerrándolo de un portazo y rezando, acto seguido, para que no se desplomase allí mismo. Fue a abrir el compartimento que lo haría ver el estado del motor pero, en aquel preciso instante, vio algo en su retrovisor, un reflejo de lo que parecía ser una joven, no mucho mayor que él. Cerró los ojos, aturdido, pero el reflejo continuaba ahí, no lo había imaginado.
Dio un suspiro y miró hacia atrás: No había nada. Sólo coches.
Al volver a mirar por el retrovisor, descubrió que la muchacha ya no estaba. Suspiró y, sin saber por qué, se dirigió al coche para arrancarlo de nuevo. Por algún motivo, consiguió hacerlo en el primer intento. Se abrochó el cinturón y encendió la radio, poco después, se encontró cantando a todo volumen . Sin embargo, la imagen de aquella chica, lo acompañó durante todo el viaje y, no lo abandonaría hasta pasado mucho tiempo..





miércoles, 5 de septiembre de 2012

Tu media mandarina

Parece que se ha puesto de moda eso de estar enganchado a algo, últimamente veo a muchas niñas con sus bb´s por la calle, simulando a altos ejecutivos que ven en series como Sexo en Nueva York y por el estilo.
A mi no me ha dado por engancharme a las nuevas tecnologías, o al menos eso intento hacer creer. Siempre me han gustado los comienzos estúpidos de alguna redacción simplemente por el hecho de meter paja porque el cerebro no da de sí. En este caso he decidido hablar de ti... y hablando de ti puedo decir que si que estoy enganchada a algo, y no es exactamente un teléfono móvil al que quizás mande a la mierda sin pensar en lo mucho que lo echaría en falta.
17. La verdad que nunca me gustó ese número, me parece feo e impar; no me gustan los números impares, soy así de cuadriculada, todo tiene que repartirse de igual forma, y por lo tanto todo tiene que quedar igual, pero tú me enseñas a que eso no sea tan importante, que las imperfecciones también pueden ser perfectas.
Nunca creí que íbamos a llegar tan lejos, no cambio por nada del mundo este tiempo porque eres la imperfección más perfecta que conozco y lo peor es que has conseguido que me guste(s). Ahora puedo decir que tengo más de una imperfección, y esa de más comenzó un 3 de abril de hace diecisiete meses.