Me pregunto por qué las cosas son así. Por qué el blanco tiene que ser blanco y el negro, negro. Por qué hace tanto daño el silencio y la distancia. Por qué las cosas van y vienen y nadie hace nada por cambiarlas. Ese sentimiento de dolor que muchas veces pasa por nuestro pequeño cuerpo de ser humano. Las lágrimas por las mejillas, precipitan y realmente no te das cuenta de ello. Lo peor es que te da igual porque ya estás acostumbrada de unos días para acá a dormir mojando la almohada con lágrimas de preocupación, deseando que todo acabe pronto.
Nadie se preocupa por nadie y todo el mundo sabe de todo, menos tú que parece ser que por un momento te vuelves invisible o al menos eso te piensas porque quizás es lo que más te conviene ahora que tanta falta te hace un abrazo de alguien que está lejos de ti y que por un instante soñaste que nunca jamás volverías a verle, a tenerle contigo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario